por M√ĀXIMO GARC√ćA RUIZ

El papa Francisco suda la camiseta

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M. García

(M. GARC√ćA RUIZ*, 29/07/2013)

Bergoglio defendió en Río el sentido ético del diálogo ecuménico

Aunque nada m√°s sea por la enorme contribuci√≥n que ha hecho a la sensatez defendiendo la laicidad del Estado, el papa Francisco merece el mayor de los respetos y el m√°s entusiasta de los elogios. Sin duda ha sudado la camiseta en R√≠o de Janeiro, como invitaba a hacer a los j√≥venes que le han acompa√Īado en la JMJ. Otro estilo, otro lenguaje, otra forma de relacionarse con la gente, ¬Ņotra Iglesia? Esto √ļltimo est√° por ver.

Ni las formas ni las palabras del papa Francisco dejan indiferentes a nadie. Ni a las élites políticas e intelectuales de Brasil a quienes ha prestado escasa atención; ni a los lobbies económicos, a los que ha denunciado sin ambages; ni al clero, al que ha retado a salir de los templos para desarrollar su ministerio en la favelas y entre las clases más depauperadas; ni a la curia romana, que observa con espanto los misiles que lanza contra la sacrosanta estructura milenaria de su propia Iglesia; ni los millones de antiguos católicos que salieron desencantados de su Iglesia, para unirse a las comunidades evangélicas, en las que han encontrado respuesta a sus inquietudes espirituales.

El papa Francisco justifica la defecci√≥n de sus fieles porque ‚Äúhan perdido la confianza en la pol√≠tica por el ego√≠smo y la corrupci√≥n de los gobernantes y hasta la fe en Dios por la incoherencia de la Iglesia‚ÄĚ. ¬†Y, en este punto, lanza un llamamiento para recuperar a quienes han buscado refugio ‚Äúen los nuevos y difusos grupos religiosos‚ÄĚ, haciendo menci√≥n indirecta a las iglesias evang√©licas, sin olvidar el avance del ate√≠smo.

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Es indudable que Bergoglio tiene los pies en la tierra, al margen de las discrepancias teol√≥gicas o eclesiales que podamos mantener con el tipo de Iglesia que representa; el papa de Roma, m√°s latinoamericano que romano, aboga por una Iglesia conectada con la comunidad primitiva, capaz de producir propuestas para la edad adulta, dejando a un lado las adherencias y el oscurantismo de la larga y nefasta Edad Media que culmina en los concilios de Trento y Vaticano I e impregnan la estructura del propio Vaticano, como sede y s√≠mbolo del catolicismo universal. Por extensi√≥n, alcanza a muchas conferencias episcopales, entre ellas, de manera sobresaliente, a la Conferencia ¬†Episcopal Espa√Īola, tan alejada de hacer suya la recomendaci√≥n del papa de respetar y promover la laicidad del Estado a fin de hacer posible un verdadero y genuino di√°logo interreligioso en un marco de respeto mutuo y al margen de privilegios heredados del franquismo; una Iglesia, la cat√≥lica espa√Īola, que mantiene con u√Īas y dientes sus privilegios por encima incluso, del mandato constitucional. ‚ÄúUn regreso radical a los or√≠genes‚ÄĚ, propone el papa. A ver si alguien desde dentro le hace caso. Tampoco estar√≠a de m√°s escuchar esa llamada desde fuera. No alejarse de la sencillez, propone el papa. Est√° bien, aunque mejor no alejarse de Jesucristo. Y con √©l, comprometerse con la sencillez, con la autenticidad.

El papa Francisco ha dado, está dando, pasos de gigante. A ver si le dejan seguir avanzando y a ver hasta donde es capaz de llegar. Pasos en el camino hacia la autenticidad. Desde luego, cuenta con nuestro aplauso y admiración, si mantiene el equilibrio y el respeto hacia otras expresiones religiosas.

La est√©tica ¬†es el rostro de la √©tica, al igual que la √©tica es el escaparate de la fe. Lo que el papa de Roma ha ido a decirles a los j√≥venes y, con ellos, a la sociedad contempor√°nea, es que la fe no puede ni debe estar reducida a meras formulaciones lit√ļrgicas y que una cosa es la Iglesia institucional y otra muy diferente la Iglesia que aglutina a los seguidores de Jes√ļs de Nazaret; un mensaje valiente, porque se trata de un mensaje evang√©lico, en el sentido m√°s genuino que podamos darle a esta palabra.

Mucho camino le queda por recorrer al papa Francisco si es que quiere volver a las esencias del Evangelio. Otra cosa es el grado en que pueda lograrlo. Hoy toca reconocer el esfuerzo llevado a cabo; el talante demostrado; el mensaje de renovación transmitido. Y, de forma especial, valorar esas palabras de normalidad insistiendo en la necesidad de dar a César lo que es de César y a Dios, lo que es de Dios; en otras palabras, un cántico hacia la separación de la Iglesia y el Estado, hacia los valores sociales y humanos de la laicidad como espacio de convivencia.

Autor: Máximo García Ruiz*, Julio de 2013.

Nota de Redacción: Las opiniones de los autores son estríctamente personales y no representan necesariamente la opinión o la línea editorial de Actualidad Evangélica.

*M√ĀXIMO GARC√ćA RUIZ, nacido en Madrid, es licenciado en Teolog√≠a por la Universidad B√≠blica Latinoamericana, licenciado en Sociolog√≠a por la Universidad Pontificia de Salamanca y doctor en Teolog√≠a por esa misma universidad. Profesor de Sociolog√≠a y Religiones Comparadas en la Facultad de Teolog√≠a¬† de la¬† Uni√≥n¬†Evang√©lica Bautista de Espa√Īa (UEBE), en Alcobendas, Madrid y profesor invitado en otras instituciones. Pertenece a la Asociaci√≥n de Te√≥logos Juan XXIII. Ha publicado numerosos art√≠culos y estudios de investigaci√≥n en diferentes revistas, diccionarios y anales universitarios y es autor de 21 libros, algunos de ellos en colaboraci√≥n.

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