500 AÑOS DE REFORMA - por Juan Manuel Quero

La Navidad en la balanza de lo pagano, lo religioso, lo cultural y lo espiritual

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(JUAN MANUEL QUERO, 04/12/2015) | Con la Reforma Protestante del XVI, también hubo un análisis y un planteamiento sobre la Navidad que se celebraba el día 25 de diciembre.  Lo cierto, es que muchas iglesias rechazaron y prohibieron esta celebración, por entenderla, --ya en aquel tiempo--, como algo pagano, e incluso como «trampas de los papistas»[1]. Los puritanos ingleses la llegaron a prohibir también.

En la primera mitad del siglo XIX, esta pugna se fue disipando, afianzándose más esta celebración en los países ingleses. El escritor Charles Dickens, con espíritu crítico, y una formación protestante, dio también una estabilidad mayor a esta fiesta, entendiendo su importancia cristiana, a pesar de la contaminación sufrida. Su «Cuento de Navidad» (1843) fue importante para ello. Finalmente, y a pesar de las diferentes argumentaciones, se fue consolidando en todas las sociedades cristianas.

...muchas iglesias rechazaron y prohibieron esta celebración, por entenderla, --ya en aquel tiempo--, como algo pagano, e incluso como «trampas de los papistas». Los puritanos ingleses la llegaron a prohibir también.

La Navidad no se celebraba entre los apóstoles, y tampoco de forma inmediata al nacimiento de Jesús. La primera celebración parece referirse a la mitad del siglo IV, según aparece en el documento romano llamado «Cronógrafo Filocaliano» (336 d. C.).  Desde entonces se ha añadido una gran mixtificación de elementos paganos, religiosos y culturales, y parece que lo espiritual (que no siempre es sinónimo de religioso) queda relegado para una celebración menos popular, o más escondido en ese envoltorio de la fiesta.

No es necesario entrar aquí en las diferentes opiniones de la fecha del nacimiento de Jesús; aunque quepa recordar que lo más probable es que no fuese en la estación de invierno. Pero, sí es evidente que el día 25 de diciembre, el imperio Romano celebraba el día del «Nacimiento del Sol invictus» desde que Julio Cesar en el año 45 a. C. así lo instituyera, haciéndolo coincidir, más tarde, con la celebración del nacimiento de Jesús.

Haciendo un breve análisis diacrónico de los elementos paganos que se van incluyendo, podríamos escribir mucho al respecto, con sus diferentes contextos referidos a un Papá Noel, a un Santa Claus o a un San Nicolás; por otro lado, también habría que ver los significados de los árboles decorativos, poinsettias o flores de pascua, muérdago, etc.

Estos días para muchos es una gran oportunidad para hacer negocio. Los adornos, los regalos, las comidas, etc. invitan a la creatividad de campañas de todo tipo. Todo ello mueve tanto dinero que, incluso, las campañas comerciales empiezan cada vez antes.

Esto nos lleva también a los elementos culturales de la Navidad pues, en definitiva,  se puede observar que para muchos se trata más bien de una fiesta centrada en el pueblo, en la sociedad, más que en el Señor Jesús. Por ello, es que el pueblo ha ido introduciendo sus creencias paganas, sus supersticiones y sus afecciones, es decir, ha volcado su propia idiosincrasia, destacando así los elementos sociales. En este entresijo de ingredientes, lo cultural se forja, con costumbres culinarias, iluminaciones de calles, cabalgatas, y regalos para «los que se han portado bien».

Lo religioso también ha hecho su aportación para destacar el Nacimiento de Jesús. La Iglesia Católica, así como la Ortodoxa, han añadido sus propios ingredientes. Es curioso, cómo las mismas «palabras», como conceptos, arrastran las pedagogías y enseñanzas por todo el mundo. En los países anglosajones se usa el término «Cristmas» que significa «misa de Cristo», cuando estos países, son en su mayoría protestantes o evangélicos, y que por lo tanto no celebran la misa, que tiene unas connotaciones doctrinales y sacramentales muy diferentes al culto evangélico.

A todo esto habría que añadir los intereses, no solamente religiosos, sino mercantiles y comerciales. Estos días para muchos es una gran oportunidad para hacer negocio. Los adornos, los regalos, las comidas, etc. invitan a la creatividad de campañas de todo tipo. Todo ello mueve tanto dinero que, incluso, las campañas comerciales empiezan cada vez antes. Así ya, en el mes de octubre comienza a prepararse la Navidad. ¿Qué tiene que ver todo esto con el nacimiento de Jesús, y el propósito real de la Natividad?

Navidad para los creyentes es cada día de nuestra vida. Hemos de estar atentos para no confundir el envoltorio con el contenido, porque por muy bonito que sea lo que se añada,  Cristo es lo mejor

Qué duda cabe que nos movemos en un circuito compuesto por añadidos paganos de todo tipo y que sus códigos, tanto en el lenguaje, la cultura e incluso lo religioso están incrustados. Son los instrumentos que tenemos; pero, aún así, la celebración la verdadera Navidad puede celebrarse. Lo espiritual debe penetrar por todos los poros de este envoltorio en el que vivimos. Jesús también nació en un contexto pagano, --en su base, similar también al nuestro--, e incluso mucho más polarizado por el Imperio de Roma y las supersticiones locales. Es evidente que los intereses egoístas y ambiciosos nos rodean, pero, por esto nació Jesús: «Los pueblos que habitaban en tinieblas vieron gran luz» (Isaías 9:2; Mateo 4:16). Cristo nació para iluminar el mundo, para cambiar nuestras vidas. Los cristianos debemos de celebrar la Navidad. Que Jesús viniera a este mundo, a nosotros, para salvarnos, ha de ser nuestra mayor celebración.

Hace unos minutos recibía una invitación para ir a uno de los grandes comercios, con la campaña de ofertas, y el eslogan: «Happy cristmas; happy gift». Yo también deseo a todos una vida abundante y próspera, y para ello sé que hemos de recibir el mejor regalo que existe, y se llama Jesús. Es verdad, que lo más importante es que Jesús nazca en nuestras vidas, que él sea nuestro Señor, nuestro Salvador, y que nuestras vidas sean así transformadas. Cuando esto es así, Navidad para los creyentes es cada día de nuestra vida. Hemos de estar atentos para no confundir el envoltorio con el contenido, porque por muy bonito que sea lo que se añada,  Cristo es lo mejor. Navidad, es un tiempo apropiado, --a pesar de todos los ingredientes ajenos o extraños a Cristo--, para hablar del amor de Dios, para decirle a las personas que Jesús quiere nacer en sus vidas; que es posible; que la verdadera Navidad es Emanuel, Dios con nosotros.


[1] «La Prohibición de la Navidad». En: Factoría Histórica. [En línea]. Disponible en: Disponible en: <https://factoriahistorica.wordpress.com/2013/12/23/la-prohibicion-de-la-navidad/> [Consultada el día 3 de diciembre de 2015].

QUERO

Autor: Juan Manuel Quero

© 2015. Este artículo puede reproducirse siempre que se haga de forma gratuita y citando expresamente al autor y a ACTUALIDAD EVANGÉLICA. Las opiniones de los autores son estríctamente personales y no representan necesariamente la opinión o la línea editorial de Actualidad Evangélica.

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