SIN √ĀNIMO DE OFENDER

Razones para defender la casilla del IRPF

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(JORGE FERN√ĀNDEZ, 12/06/2015) | La noticia del fallo de la Audiencia Nacional en contra de la casilla del 0,7% (en la Declaraci√≥n del IRPF) para la Iglesia Evang√©lica, ha sido recibida en las redes sociales¬† con indignaci√≥n manifiesta por muchos cristianos evang√©licos y tambi√©n con desconcierto y solidaridad por parte de amigos no evang√©licos, que comprenden la discriminaci√≥n religiosa que subyace detr√°s de esta situaci√≥n, y la condenan.

Pero tambi√©n han vuelto a escucharse voces, dentro de nuestro √°mbito, de fieles evang√©licos que rechazan de plano que la Iglesia Evang√©lica opte a este m√©todo de financiaci√≥n, o a cualquier otra forma que suponga ‚Äúrecibir dinero del Estado‚ÄĚ.

"Quizás deberíamos empezar por recordar que, en un Estado de Derecho, todos, absolutamente todos, recibimos dinero del Estado de una u otra forma, como contraprestación a nuestros impuestos"

Como testigo y part√≠cipe directo de los debates, amplios y abiertos, que se mantuvieron en el seno de la Federaci√≥n de Entidades Religiosas Evang√©licas de Espa√Īa (FEREDE) sobre este asunto, deseo expresar mi posici√≥n personal que, simplificando, es la siguiente: 1) Soy favorable a "la casilla evang√©lica"; 2) defiendo la separaci√≥n Iglesia-Estado; y 3) soy contrario a cualquier tipo de prebendas o privilegios desde el Estado, a favor de ninguna confesi√≥n religiosa, partido pol√≠tico, ONG, etc.

Comprendo que haya quienes opinen que lo m√≠o es una contradicci√≥n; que piensen que no existe forma de recibir dinero del Estado, sin que ello comprometa esa ‚Äúseparaci√≥n Iglesia-Estado‚ÄĚ en detrimento de la autonom√≠a de las iglesias. A ellos me dirijo en estas l√≠neas.

Quiz√°s deber√≠amos empezar por recordar que, en un Estado de Derecho, todos, absolutamente todos, recibimos dinero del Estado de una u otra forma, como contraprestaci√≥n a nuestros impuestos. A muchos nos sale la declaraci√≥n ‚Äúa devolver‚ÄĚ, porque tenemos derecho a ayudas familiares o a ciertas deducciones. Sea en met√°lico, sea en especie (en forma de servicios, etc.), o a trav√©s de exenciones fiscales, todos participamos en esa relaci√≥n de dar y recibir dinero del Estado.

Yendo al tema que nos ocupa, empezar√© por se√Īalar un dato que me parece objetivo: a d√≠a de hoy, dentro del liderazgo protestante (al menos el que representa a las iglesias de FEREDE) ese es un asunto sobre el que ya se ha alcanzado un amplio consenso.

"el acuerdo favorable sobre este asunto fue tomado por una mayoría abrumadora en la Plenaria Extraordinaria celebrada el 3 de mayo de 2007, con 71,7% de votos a favor; 7,5% en contra; y 20,8% abstenciones."

Y ese amplio consenso se ha alcanzado, no porque haya habido un ‚Äúabandono o claudicaci√≥n de principios‚ÄĚ, sino porque, tras considerar a fondo todos los pros y los contras --tanto desde la perspectiva teol√≥gica, como jur√≠dica, hist√≥rica, econ√≥mica y estrat√©gica‚ÄĒel acuerdo favorable sobre este asunto fue tomado por una mayor√≠a abrumadora en la Plenaria Extraordinaria celebrada el 3 de mayo de 2007, con 71,7% de votos a favor;¬†7,5% en contra; y¬†20,8% abstenciones.

(Hay quienes han sugerido que el 28% de los delegados no apoyaron el acuerdo --sumando el 20,8% de abstenciones a los votos negativos--, pero como todo el mundo sabe, las abstenciones no son votos en contra, sino una delegación de la decisión al voto mayoritario, principalmente cuando uno no tiene una opinión clara sobre la cuestión pero no quiere ser un impedimento a lo que decida la mayoría. Lo cierto es que solo el 7,5% se opuso al acuerdo).

¬ŅPor qu√© ese apoyo mayoritario? Por motivos de espacio no puedo exponer todas las razones, pero mencionar√© solo un par de ellas.

DISTINTOS FINES QUE LA IGLESIA CAT√ďLICA

En primer lugar, porque quedó claro para todos que, a diferencia del caso de la Iglesia Católica, la Iglesia Evangélica no aceptaría dinero del Estado para financiar su labor religiosa.

"Pese a lo que sugieran algunos obispos, lo que recibe la Iglesia Cat√≥lica por su casilla exclusiva¬†no tiene como destino financiar ‚Äúla importante obra social de la Iglesia‚ÄĚ sino, fundamentalmente, para pagar sueldos al clero y sostenimiento del culto"

Pese a lo que sugieran algunos obispos, lo que recibe la Iglesia Cat√≥lica por su casilla exclusiva no tiene como destino financiar ‚Äúla importante obra social de la Iglesia‚ÄĚ sino, fundamentalmente, para pagar sueldos al clero y sostenimiento del culto. Informes sobre el tema demuestran que, lo que la Conferencia Episcopal dona de este dinero, por poner un ejemplo, a C√°ritas, no supera el 2% del dinero que esta ONG recibe por ‚ÄúOtros fines sociales‚ÄĚ y donativos privados.

No es el caso de lo que proponemos los Protestantes. Una de las razones que contribuy√≥ a vencer resistencias internas o dudas, y que se tradujo en un apoyo tan ampliamente mayoritario al acuerdo tomado en FEREDE sobre el ‚Äús√≠ a la casilla‚ÄĚ, fue la aprobaci√≥n previa de un documento titulado, ¬†‚ÄúBases para el di√°logo y la negociaci√≥n sobre asuntos econ√≥micos entre FEREDE y el Estado‚ÄĚ, en el que se establecen qu√© conceptos no se consideran financiables (sostenimiento de pastores, del culto, actividades de propaganda religiosa, etc.); y cu√°les si (patrimonio hist√≥rico y cultural; asistencia religiosa en establecimientos p√ļblicos ‚Äďhospitales, c√°rceles, fuerzas armadas, etc.--; proyectos de acci√≥n social en favor de la comunidad; etc.).

Los pastores y l√≠deres que votamos a favor de la casilla --casi el 72% de la Asamblea--, lo hicimos convencidos de que ese documento garantiza y salvaguarda de manera conveniente y suficiente la autonom√≠a e independencia de las iglesias protestantes en materia de fe y de culto. En otras palabras, los protestantes espa√Īoles podremos seguir diciendo siempre que, ‚Äúsomos los fieles quienes sostenemos a nuestros pastores, nuestro culto y nuestra acci√≥n misionera, pastoral y espiritual‚ÄĚ.

EL MITO DEL ‚ÄúMAYOR IMPACTO‚ÄĚ

Comprendo que haya hermanos que piensen que es un testimonio de mayor impacto a la sociedad, el poder decir que sostenemos nuestra obra social con recursos propios. Puedo comprender y simpatizar con esa visi√≥n, que tambi√©n forma parte de m√≠ tradici√≥n y mi historia personal. Pero tal ‚Äúimpacto‚ÄĚ es un mito. No es cierto que a la sociedad le importe significativamente nuestra forma de financiaci√≥n (siempre que sea legal). Creo que es m√°s un problema nuestro, de conciencia. Al contrario, a los ojos de la sociedad y, desde luego para la Administraci√≥n, una acci√≥n social que se hace acreedora de fondos p√ļblicos, es una acci√≥n social bien vista: confiable, seria, que se desarrolla con orden, buenas pr√°cticas, transparencia en la gesti√≥n y que rinde cuentas.

DERECHOS EN JUEGO

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Finalmente, no olvidemos que lo que est√° en juego son los derechos fundamentales. Por un lado, el Estado y la Iglesia Evang√©lica est√°n obligados a cooperar a fin de que en Espa√Īa, por ejemplo, la asistencia religiosa evang√©lica de los internos en los centros penitenciarios, hospitalarios, y de internamiento de extranjeros; cuarteles del ej√©rcito, etc., sea satisfecha. Esa tarea no puede ser financiada por las iglesias evang√©licas que, s√≠ en cambio, pueden aportar los capellanes adecuados para ese servicio.

Y tambi√©n es una cuesti√≥n de derechos fundamentales que un contribuyente, fiel o simpatizante, tenga la opci√≥n de destinar una peque√Ī√≠sima parte de sus impuestos a la Iglesia Evang√©lica, del mismo modo que lo puede hacer un contribuyente cat√≥lico a su Iglesia, o un agn√≥stico a una ONG.

Tengo m√°s razones, pero esta reflexi√≥n ya ha superado el tama√Īo recomendable, as√≠ que lo dejo como en las series de TV: continuar√°‚Ķ

Autor: Jorge Fernández

¬© 2015. Este art√≠culo puede reproducirse siempre que se haga de forma¬†gratuita¬†y citando expresamente al autor y a ACTUALIDAD EVANG√ČLICA.Las opiniones de los autores son estr√≠ctamente personales y no representan necesariamente la opini√≥n o la l√≠nea editorial de Actualidad Evang√©lica.

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