OPINI√ďN / SILBO APACIBLE - por GUILLEM CORREA

Los cristianos alemanes y el auge del nazismo (1)

( 1 Voto )
a / A
Larger Font Smaller Font

Primer artículo de una serie sobre un tema que preocupa al autor: el papel de la Iglesia cristiana ante la deriva de una parte de la sociedad hacia un neofascismo

20190305 3

"¬ŅPor qu√© si hoy lo vemos tan claro no lo vieron de la misma manera los 'cristianos alemanes'?", se pregunta el autor.

(GUILLEM CORREA, 05/03/2019) |¬†Ser cristiano y ser fascista es incompatible. Lo ense√Īa la Biblia y nos lo recuerda la historia de la Iglesia de la Europa del siglo XX.

Lo primero, ser cristiano, imposibilita lo segundo, ser fascista.

Parecía que la respuesta estaba clara y asentada entre nosotros.

Sin embargo, la pregunta vuelve a ser relevante. ¬ŅPor qu√© una parte de Europa, incluida Espa√Īa, se plantea hoy volver a los valores fascistas? ¬ŅQu√© papel jug√≥ la Iglesia Luterana y la Iglesia Cat√≥lica que hizo posible que en Alemania, Italia, Portugal y Espa√Īa terminara imponi√©ndose el fascismo? ¬ŅPor qu√© una parte de la cristiandad se dej√≥ embaucar por el fascismo? ¬ŅEstamos repitiendo la misma historia sabedores de las consecuencias nefastas que ha tenido para el testimonio de la fe cristiana?

¬ŅQu√© papel jug√≥ la Iglesia Luterana y la Iglesia Cat√≥lica que hizo posible que en Alemania, Italia, Portugal y Espa√Īa terminara imponi√©ndose el fascismo? ¬ŅPor qu√© una parte de la cristiandad se dej√≥ embaucar por el fascismo? ¬ŅEstamos repitiendo la misma historia sabedores de las consecuencias nefastas que ha tenido para el testimonio de la fe cristiana?

Hoy los herederos del fascismo, en sus diversas versiones, no los podemos identificar por sus siglas, porque suelen huir de ser etiquetados como fascistas, sino por las causas que defienden, por las personas a quienes atacan y por lo métodos que utilizan para lograr sus objetivos.

El 31 de enero de 1933, al medio día, Adolfo Hitler fue elegido democráticamente como canciller de Alemania. El surgimiento del fascismo y del franquismo ya había hecho mella y estragos en la Iglesia católica.

El nacimiento del nazismo tambi√©n tuvo su impacto negativo: Provoc√≥ que dentro de la Iglesia Luterana surgiera un movimiento que se autodenomin√≥ ‚Äúlos Cristianos Alemanes‚ÄĚ.

Este grupo de pretendidos cristianos quer√≠an levantar un cristianismo ‚Äúfuerte‚ÄĚ frente a las depravadas ense√Īanzas ‚Äúbolcheviques‚ÄĚ y al desorden reinante. Para lograrlo creyeron oportuno desarrollar una agresiva difusi√≥n de sus ideas y atacar, sin contemplaciones, a quienes se les opusieran. Con sus iniciativas causaron una creciente divisi√≥n interna en el seno de la Iglesia Luterana.

La cuestión judía fue, como no podía ser de otra manera, un elemento determinante en el desarrollo, influencia y declive de este movimiento.

En esta cuesti√≥n la pol√≠tica oficial nazi, conocida como ‚ÄúP√°rrafo Ario‚ÄĚ, llev√≥ a los llamados ‚ÄúCristianos Alemanes‚ÄĚ a proponer que los jud√≠os alemanes que se hab√≠an bautizado como cristianos deber√≠an formar ‚Äúsu propia iglesia‚ÄĚ para distinguirla de la ‚Äúverdadera iglesia aria‚ÄĚ. La conclusi√≥n parec√≠a l√≥gica: dos etnias, dos iglesias. Y la segunda consecuencia tambi√©n parec√≠a l√≥gica: no todos los cristianos somos iguales.

¬ŅEran, o son, aceptables estas conclusiones?

El debate teol√≥gico sobre este punto no era una cuesti√≥n menor. ¬ŅPod√≠a la Iglesia discriminar a sus miembros por razones √©tnicas? Porque si la Iglesia llegaba a la conclusi√≥n que pod√≠a hacerlo nada imped√≠a que el Estado tambi√©n lo hiciera. Todav√≠a m√°s, legitimaba que el estado lo hiciera y que lo hiciera con el consentimiento de la Iglesia.

Pero la pregunta de fondo no era si la Iglesia podía discriminar a sus miembros por razones étnicas. La verdadera cuestión, de ayer y de hoy, a la que debía responder, era: qué significaba ser la Iglesia de Jesucristo frente a la acción del estado.

El teólogo luterano Dietrich Bonhoeffer, a quien citaremos en más de una ocasión en esta serie de artículos, buscó la respuesta a la pregunta anterior en un minucioso estudio del capítulo 13 del libro de Romanos del Nuevo Testamento.

Hoy en Europa y en Espa√Īa pocos son los que levantan su bandera de intransigencia y sus llamados al orden bajo la consigna antijud√≠a, pero los alegatos llenos de intolerancia contra otros colectivos humanos siguen las huellas de lo que fueron los ‚Äúcristianos alemanes‚ÄĚ.

Su intención fue advertir a la Iglesia del peligro que corría si se alejaba de los caminos bíblicos. A pesar de sus intentos no logró convencer a quienes se le opusieron.

La Biblia y la historia ratificaron sus ense√Īanzas.

Dos fueron sus principales conclusiones.

Primera, la funci√≥n de la Iglesia es la de ayudar al Estado a ser Estado. Cito literalmente, para conseguir este prop√≥sito la Iglesia debe ‚Äúpreguntar de continuo al estado si su acci√≥n se puede justificar como acto leg√≠timo del estado, es decir, que conduce a la ley y al orden, y no a la maldad y al desorden‚ÄĚ. Y m√°s adelante a√Īade que si el estado crea ‚Äúuna ley y un orden excesivos‚Ķ desarrolla su poder hasta tal punto que priva a la predicaci√≥n y a la fe cristiana‚Ķ de sus derechos‚ÄĚ.

Frente a los ‚Äúcristianos alemanes‚ÄĚ, que aceptaron con entusiasmo la discriminaci√≥n por razones √©tnicas para mantener el ‚Äúorden‚ÄĚ en el estado, Bonhoeffer expone la fuerza del argumento b√≠blico seg√ļn el cual lo que valida la acci√≥n del estado es su legitimizaci√≥n y no su capacidad de poder.¬† ¬†

La Segunda conclusi√≥n, para este te√≥logo, es que ‚Äúla iglesia tiene una obligaci√≥n incondicional para con las v√≠ctimas de cualquier orden de la sociedad‚ÄĚ.

¬ŅPor qu√© si hoy lo vemos tan claro no lo vieron de la misma manera los ‚Äúcristianos alemanes‚ÄĚ? Seguramente se dejaron arrastrar m√°s por la atm√≥sfera pol√≠tica de su tiempo que por las ense√Īanzas b√≠blicas y teol√≥gicas que de las mismas se derivan. Tratando de ser m√°s b√≠blicos que nadie fueron los menos fieles a la palabra de Dios y las consecuencias de sus errores todav√≠a hoy llenan de verg√ľenza a la Iglesia de Dios.

GUILLEM

Hoy en Europa y en Espa√Īa pocos son los que levantan su bandera de intransigencia y sus llamados al orden bajo la consigna antijud√≠a, pero los alegatos llenos de intolerancia contra otros colectivos humanos siguen las huellas de lo que fueron los ‚Äúcristianos alemanes‚ÄĚ.

Por ejemplo, no corresponde a la Iglesia determinar cu√°l ha de ser la pol√≠tica del Estado sobre la inmigraci√≥n, pero si nos corresponde recordarnos a nosotros mismos lo que dice la palabra de Dios para evitar caer en la trampa en la que cayeron, o se dejaron caer, ‚Äúlos cristianos alemanes‚ÄĚ ni dar pie a la excusa ‚Äúnadie nos lo ense√Ī√≥‚ÄĚ.

La Biblia dice y ense√Īa: ‚ÄúNo maltrates ni oprimas al extranjero, porque vosotros tambi√©n fuisteis extranjeros en Egipto‚ÄĚ, √Čxodo 22, 21.

Autor: Guillem Correa Caballé

¬© 2019. Este art√≠culo puede reproducirse siempre que se haga de forma¬†gratuita¬†y citando expresamente al autor y a ACTUALIDAD EVANG√ČLICA.¬†Las opiniones de los autores son estrictamente personales y no representan necesariamente la opini√≥n o la l√≠nea editorial de Actualidad Evang√©lica.

Otros Articulos de Guillem Correa

Este sitio web utiliza cookies para mejorar su experiencia de usuario. En nuestra POL√ćTICA DE COOKIES puede obtener m√°s informaci√≥n sobre las mismas.

Para la instalación de las cookies no exentas de consentimiento, pulse uno de los siguientes botones: