500 A√ĎOS DE REFORMA - por Juan Manuel Quero

La Iglesia Anglicana en la Historia de la Reforma Protestante (I)

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Enrique VIII y los Cirujanos de la barbería (Hans Holbein 1497 o 1498) / Wikipedia

(JUAN MANUEL QUERO, 10/07/2017) |  Actualmente, y de forma popular y poco revisada, se puede entender que el anglicanismo simplemente es una forma de creer, una forma propia de la Comunión Anglicana, esto es, el conjunto de las congregaciones anglicanas repartidas por todo el mundo, y que están afiliadas a la Iglesia de Inglaterra, así como a su primado, el arzobispo de Canterbury.

No entraremos ahora en todo lo que actualmente implica la Iglesia Anglicana, as√≠ como las distinciones en detalle de la Alta Iglesia y la Baja Iglesia; aunque quepa apuntar al menos, que la primera est√° m√°s ligada a las l√≠neas de la Iglesia Cat√≥lica Romana, incluso con el movimiento anglocat√≥lico que deriv√≥ de la misma. La segunda est√° m√°s cercana a todos los principios de la Reforma Protestante, de la cual surgir√≠an otros movimientos, as√≠ como diferentes denominaciones, que actualmente son importantes agrupaciones del pueblo evang√©lico o del protestantismo en el mundo. Esto significa que, hist√≥ricamente, la Iglesia Anglicana no se circunscribe solamente a Inglaterra, a Gran Breta√Īa, o a una confesi√≥n determinada, sino que tambi√©n hay que entender que forma parte de la historia de la Reforma Protestante, y que, si bien sus or√≠genes fueron un tanto peculiares, en su gestaci√≥n y desarrollo se organizar√≠an otras denominaciones, como ser√≠an Puritanos, Pietistas, Bautistas, Cu√°queros, Metodistas, Hermanos de Plymouth, etc [1].

Vayamos a sus inicios, los cuales est√°n tambi√©n ligados por diferentes motivos con la misma Historia de Espa√Īa, as√≠ como con otros territorios, lo que significa que nuestra perspectiva no ha de ser nada estrecha, ni circunscrita solamente a Inglaterra, por muy ¬ęanglicana¬Ľ que sea la Iglesia que se fundar√≠a con el Rey Enrique VIII (1491-1547). Aunque este rey se cas√≥ 6 veces, es importante pararnos en su primer matrimonio, el que contrajo con Catalina de Arag√≥n. Esta era la hija menor de los Reyes Cat√≥licos de Espa√Īa, que hab√≠a estado casada con Arturo, el hermano de Enrique VIII. Cuando muri√≥ su hermano, Enrique se vio obligado a casarse con Catalina, para mantener las alianzas entre Espa√Īa e Inglaterra, todo ello con la premura de una bula papal que legitimara esta uni√≥n, aduciendo que el matrimonio no se hab√≠a consumado f√≠sicamente con el fallecido Arturo. La alianza con Espa√Īa tendr√≠a constantes altibajos. Aunque Enrique VIII llegar√≠a a asumir la protecci√≥n de la fe cat√≥lica, especialmente contra todo lo que supon√≠a la revoluci√≥n de Lutero; pero, esto se tornar√≠a en algo muy diferente.

La reina espa√Īola, Catalina de Arag√≥n no pudo darle un hijo var√≥n para legitimar la descendencia real, por lo que, entre otros motivos, busc√≥ tambi√©n la nulidad de este matrimonio, alegando las presiones surgidas para casarse, y la trampa enga√Īosa que supuso la bula otorgada por el papa Julio II. Se dirigi√≥ directamente al papa Clemente VII, con esta argumentaci√≥n y para que se le diera la dispensa para desposar a otra mujer. En realidad, esta nueva mujer era Ana de Bolena, de quien se hab√≠a enamorado. El proceso para anular el matrimonio con Catalina, y casarse de nuevo, es lo que se llam√≥ ¬ęla cuesti√≥n real¬Ľ. Aunque el proceso fue largo, y muchos fueron tambi√©n los detalles que quedaron registrados, por lo que resumir√© diciendo que, ante la negativa del Papa, Enrique VIII ya hab√≠a sido reconocido por el clero ingl√©s con la supremac√≠a sobre la Iglesia de Inglaterra. Thomas Crammer, nombrado arzobispo de Canterbury, dar√≠a la nulidad a su matrimonio con Catalina de Arag√≥n, as√≠ como la legitimaci√≥n de su nuevo matrimonio con Ana de Bolena. Con todos estos acontecimientos, en 1533 el papa Clemente VII excomulgar√≠a a Enrique VIII, y el siguiente a√Īo, Inglaterra har√≠a firme totalmente esta ruptura. ¬†Seguramente el papa Clemente VII no habr√≠a tenido problemas para conceder nueva nulidad, as√≠ como las dispensas necesarias; pero, estas decisiones estaban envueltas en intereses de todo tipo, que condicionaban dichas resoluciones.

No hay que olvidar que el Emperador Carlos V, era tambi√©n Carlos I, rey de Espa√Īa, nieto de los Reyes Cat√≥licos, y que su t√≠a era precisamente Catalina de Arag√≥n, la hermana peque√Īa de su madre Juana la Loca. Carlos V se opondr√≠a a dicha nulidad del matrimonio de Enrique VIII con su t√≠a Catalina. El Papa hac√≠a poco que hab√≠a sufrido una de las mayores humillaciones que ha podido sufrir el pont√≠fice y los estados de la Iglesia en el Vaticano. El Papa se hab√≠a coaligado con Francia, Mil√°n, Venecia y Florencia, en lo que se llam√≥ la Liga de Cognac (1526-1529), con el prop√≥sito de frenar el poder del Sacro Impero Romano y Germ√°nico. Junto al Imperio, estaban Espa√Īa y Alemania, esta √ļltima aportando unos 12.000 soldados lansquenetes, en su mayor√≠a protestantes, que segu√≠an viendo en el Papa a su enemigo, y en el Vaticano, una especie de nueva Babilonia corrompida. Clemente VII, quer√≠a recuperar influencias que entend√≠a iba perdiendo, pero finalmente la derrota de esta Liga, as√≠ como la del mismo Vaticano fue decisiva. La Guardia Suiza que custodiaba el Vaticano fue en su mayor√≠a aniquilada, aunque los que sobrevivieron pudieron facilitar que Clemente VII huyera y se refugiara en el Castillo de Sant‚ÄôAngelo.¬† El saqueo duro unos 3 d√≠as, y los da√Īos fueron cuantiosos, adem√°s de la masacre, ya que ejecutaron a unas 2.000 personas. El mismo Papa tuvo que pagar 4.000 ducados para salvaguardar su vida. El emperador Carlos V, pidi√≥ disculpas a Clemente VII, por un da√Īo tan masivo y pernicioso. Despu√©s de esto, en 1530, tres a√Īos despu√©s del saqueo, el Papa acceder√≠a a coronar al ya reconocido Emperador del Imperio, como Emperador del Sacro Impero Romano y Germ√°nico, algo que se llevar√≠a a cabo en la Catedral de Bolonia.

Parece una paradoja, que el Carlos V de las dietas de Worms, y opositor al protestantismo, tuviera en sus filas a soldados protestantes, y como enemigo al Vaticano, pero, en todo esto vemos el entramado que suele existir en esos juegos de poderes, a los que tanto se prestan los pueblos, y que producen tantas sombras y luces en la Historia de la Humanidad, y tambi√©n del cristianismo, cuando m√°s que una fe, hay solamente un intercambio de poderes. Este saqueo o ¬ęSaco de Roma¬Ľ tendr√≠a repercusiones importantes en todo el mundo. Cualquier movimiento, parec√≠a darse en un tablero de ajedrez, en el que todos los pueblos estaban representados. Efectivamente, las decisiones respecto a Inglaterra, con Enrique VIII, as√≠ como otras alianzas, ser√≠an repercutidas por estos hechos. Clemente VII se dejar√≠a barba, como s√≠mbolo de luto, de debilidad, y yo tambi√©n dir√≠a, de sumisi√≥n a aquellos, ante los que ya no pudo tener el predominio de antes.

QUERO

El Renacimiento de Roma terminaba, comenzaba una √©poca diferente; pero, en estas idas y venidas, el protestantismo, as√≠ como el catolicismo, no cesar√≠an de incidir con un efecto de influencias y de acciones claras que tendr√≠a resultados muy diferentes. La Reforma Protestante, as√≠ como la Contrarreforma, respond√≠an a una serie de acciones muy notables a nivel institucional, pero las reacciones evang√©licas se dar√≠an en el sentido de permitir que las ense√Īanzas del evangelio tomaran protagonismo.¬† Ser√≠a la voluntad de Dios, expresada, no por la jerarqu√≠a, sino por la misma Biblia, la que podr√≠a determinar bajo principios y valores el devenir de muchas vidas, cuya fe no estaba en la instituci√≥n, o en el movimiento social, sino solamente en Cristo. Jesucristo ser√≠a la cabeza de la iglesia, y el que como √ļnico mediador acercar√≠a a las personas a Dios, de manera que el Esp√≠ritu Santo tomase control de la inestabilidad y del caos social que lleva a la injusticia, y a la depravaci√≥n m√°s alienante existente.

Cabe, bajo estos resaltos históricos de la hermenéutica y de la vivencia bíblica de la Reforma Protestante, volver a mirarnos enfáticamente en el espejo de la Biblia, para seguir valorando si nuestra fe está puesta en la institución humana, en las personas que dirigen, en los gobiernos que condicionan, o si es en el Cristo de la Biblia, que en definitiva es quien tiene que ser la cabeza de la iglesia.


[1] Cf. Latourette, Kenneth Scott. Historia del Cristianismo, Tomo 2. El Paso, Texas: Casa Bautista de Publicaciones, 1979, pp. 151-175.



¬© 2017. Este art√≠culo puede reproducirse siempre que se haga de forma¬†gratuita¬†y citando expresamente al autor y a ACTUALIDAD EVANG√ČLICA.¬†Las opiniones de los autores son estrictamente personales y no representan necesariamente la opini√≥n o la l√≠nea editorial de Actualidad Evang√©lica.

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Todos los cristianos evang√©licos debemos mucho a la Reforma Protestante, estando m√°s unidos a esta de lo que podr√≠amos pensar. Yo no me considero ni luterano, ni calvinista, ni zwingliano, ni seguidor de algunos de los reformadores m√°s o menos destacados de ese tiempo tan significativo; pero,¬† me puedo identificar con una buena parte de sus ense√Īanzas, pues, hay algo com√ļn, y es la base de Las Escrituras.

Muchos evang√©licos podr√≠amos decir que nos convertimos en un contexto que nada tiene que ver con la Reforma Protestante, y que Cristo se nos revel√≥ a trav√©s de la lectura de la Biblia, o de una predicaci√≥n o mensaje que ten√≠a esta base, sin m√°s datos, o planteamientos de terceros. Esto que es lo que yo llamo ¬ęevangelicalismo¬Ľ, es decir, el surgimiento de creyentes e iglesias por un encuentro con el evangelio, y por tanto con Cristo, no est√° ajeno de una realidad, que queramos o no, nos une con la Reforma Protestante, --a pesar de que esto no suponga que seamos iglesias reformadas en el sentido hist√≥rico a lo que se refiere esta clasificaci√≥n.

El encuentro con la Palabra de Dios ha sido facilitado, porque muchas personas no escatimaron esfuerzo, --especialmente desde esta Reforma del siglo XVI--, para que la Biblia pudiera ser asequible a todas las personas. Esto significaría traducirla a las lenguas vernáculas, en el idioma de cada pueblo, pues solamente podría encontrarse la traducción en latín, de La Vulgata, realizada por uno de los Padres de la Iglesia, como fue San Jerónimo.

Pocos, sab√≠an leer, pero m√°s distante se har√≠a el conocimiento de la Biblia en lat√≠n, que solamente estaba al alcance de muy pocos, adem√°s del clero. Por otro lado habr√≠a que liberalizarla de la posesi√≥n de los que hab√≠an hecho de ella un monopolio de su traducci√≥n, lectura e interpretaci√≥n, para que pudiesen adquirirla y leerla todas las personas. Por ello entre las ¬ęcinco solas¬Ľ de Reforma Protestante, que marcan los √©nfasis de la misma, la primera era ¬ęSola scriptura¬Ľ.

As√≠ podr√≠amos hablar de La Biblia de Lutero, de la que ya he comentado diferentes cuestiones en otras reflexiones. Esta √ļltima, en la que trabaj√≥ hasta su muerte, ser√≠a la base para muchas versiones y biblias en el idioma germano y en otros lugares.



Juan Manuel Quero Moreno. ¬ęUn nuevo descubrimiento relacionado con la Biblia de Lutero¬Ľ. En: Actualidad Evang√©lica. [En l√≠nea]. Disponible en: <https://www.actualidadevangelica.es/index.php?option=com_content&view=article&id=8501:un-nuevo-descubrimiento-relacionado-con-la-biblia-de-lutero&catid=37:pensamiento> [Consultada el 10 de junio de 2016];

Nathalie Rabines Rodr√≠guez. ¬ęProceso de la traducci√≥n de la Biblia de Mart√≠n Lutero¬Ľ. Facultad de Traducci√≥n e Interpretaci√≥n Universitat Aut√≤noma de Barcelona. [En l√≠nea]. <https://ddd.uab.cat/pub/tfg/2015/tfg_25863/RABINES_RODRIGUEZ_NATHALIE_1268864_TFGTI1415.pdf>. [Consultada el 10 de junio de 2016].

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