EN PERSPECTIVA

La trampa de los libros de texto

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(JUAN MANUEL QUERO, 15/09/2012)

Los evang√©licos del √ļltimo tercio del siglo XIX, consideraban que los libros de texto de los colegios p√ļblicos, representaban un lastre para los colegios, de dif√≠cil, pero urgente soluci√≥n.

Comprar libros y libros de gran volumen, de mayor precio, sólo para que los catedráticos saquen provecho de sus publicaciones, aunque sea materialmente imposible el estudiarlos, constituye hoy casi una ley de los Medas y Persas, que nadie debe tocar. ¡Qué importa que se lastimen las inteligencias de los alumnos, con tal que se aumenten los intereses de los maestros![1]

El comentario anterior se debe a una queja, que realmente era algo popular, al menos de aquellos que ten√≠an la posibilidad de llevar a sus hijos al instituto. Los libros de texto se hab√≠an convertido en un objetivo, que ten√≠an el prop√≥sito de lucrar a los catedr√°ticos. En algunos libros se introduc√≠a el material de dos cursos, pero cuando se llegaba al segundo curso, este material se cambiaba, de modo que habr√≠a que volver a comprar el libro sin haber usado la segunda parte por lo que ya se hab√≠a pagado. As√≠ hab√≠a otros medios para obligar a comprar ciertos libros, como era poner un tal√≥n en el libro de un curso anterior, sin el cual no se podr√≠an adquirir los libros del siguiente curso. Otros le cambiaban la tapa, a√ļn siendo el mismo contenido. Quienes no llevaban los libros con las nuevas cubiertas eran descubiertos, y sus nombres eran anotados. Todo esto incidir√≠a evidentemente, en el ya deteriorado bolsillo de los padres, pero adem√°s tambi√©n influir√≠a negativamente en la imagen de los institutos y de los profesores.

Las cosas han cambiado en nuestro tiempo, aunque en algunos aspectos no tanto. Los libros de texto son extremadamente caros, y difícilmente se pueden pasar de un hijo a otro, o ser utilizado por otros, pues la competencia de editoriales y el mercado de la pedagogía sigue creando serios problemas a las familias que en un tiempo de crisis tiene serias dificultades para que sus hijos puedan tener todo lo necesario.

Las escuelas evang√©licas, en aquellos a√Īos del siglo XIX, utilizar√≠an aquellos libros que de publicaci√≥n para la ense√Īanza p√ļblica fueran realmente provechosos, y no introdujeran signos supersticiosos o de adoctrinamiento ¬ęromanos¬Ľ. Es el caso del libro de Juan B. Puig, director de las Escuelas de la Beneficencia de Zaragoza:¬†Geometr√≠a Intuitiva. Grado elemental. 400 Grabados. (Declarado de texto en 24 de mayo de 1909). Este libro que est√° editado en el periodo de la Segunda Rep√ļblica, da una serie de consejos pedag√≥gicos a los profesores. Este que ser√≠a el primero de una serie de tres, tiene gran cantidad de l√°minas, pues lo primero es motivar a los alumnos, y que comprendan lo m√°s b√°sico de forma amena. ¬ęEl estilo, el plan, la disposici√≥n, sobre todo, a que el libro guste a los ni√Īos porque sea como ellos son, como lo comprenden y como lo quieren¬Ľ[2].


[1] ¬ęProfesores Industriosos¬Ľ. En:¬†Revista Cristiana: Peri√≥dico Cient√≠fico Religioso. A√Īo 14, n√ļm. 357. Madrid, 31 de Octubre de 1894, 317-318.

[2] Juan B. Puig.¬†Geometr√≠a Intuitiva. Grado elemental. 400 Grabados. (Declarado de texto en 24 de mayo de 1909). 15¬ļ Ed.Gerona-Madrid: Dalm√°u Carles, Plaz, S.A., 1933, p. 4.

Autor: Juan Manuel Quero

¬© 2012. Este art√≠culo puede reproducirse siempre que se haga de forma¬†gratuita¬†y citando expresamente al autor y a ACTUALIDAD EVANG√ČLICA

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