PENSAMIENTO

La violencia en el mundo actual

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Ren√© Padilla |¬†Ecuatoriano, doctorado (PhD) en Nuevo Testamento por la Universidad de Manchester, fue Secretario General para Am√©rica Latina de la Comunidad Internacional de Estudiantes Evang√©licos y, porteriormente, de la Fraternidad Teol√≥gica Latinoamericana (FTL). Ha dado conferencias y ense√Īado en seminarios y universidades en diferentes pa√≠ses de Am√©rica Latins y alrededor del mundo. Actualmente es Presidente Honorario de la Fundaci√≥n Kair√≥s, en Buenos Aires, y coordinador de Ediciones Kair√≥s.

(R.PADILLA, 1 de marzo de 2011) Las noticias acerca de actos de violencia, muchos de ellos con consecuencias fatales, son noticias de todos los días. Desde que me propuse escribir este artículo, mi problema no ha sido encontrar ejemplos para ilustrar ese terrible flagelo. Mi problema ha sido, más bien, decidir qué ejemplos mencionar y qué otros dejar por fuera.

Una abundante cosecha de ejemplos proviene de países, especialmente en el mundo árabe, donde los frecuentes atentados suicidas que dejan como saldo decenas de muertos y heridos tienen generalmente un sentido religioso. Pero no hay que olvidar que también tuvo un sentido religioso, aunque de un signo diferente, la invasión de Irak por parte de los Estados Unidos en marzo de 2003, la que dejó desde ese entonces más de 100.000 muertos civiles y millares de familias desplazadas. Me cuesta pensar que haya algo más detestable a los ojos de Dios que la religión puesta al servicio de la violencia o ésta puesta al servicio de aquélla.

De la misma regi√≥n del mundo provienen otros ejemplos de violencia: la desatada por parte de dictadores de larga data que no reconocen las se√Īales de los tiempos. Tras la ca√≠da de Zine el-Abidini Ben Al√≠, despu√©s de 23 a√Īos en el poder en T√ļnez, y la de Hosni Murabak, con m√°s de 30 a√Īos de dictadura en Egipto, Muammar Khadafi piensa que, con un brutal despliegue de violencia, puede prolongar su dictadura de m√°s de 40 a√Īos en Libia. Haciendo uso de ametralladoras y cazas de combate, las Fuerzas Armadas libias han matado a cientos, tal vez miles, de manifestantes. En vano para Khadafi: como Ben Ali y Mubarak, lo m√°s probable es que √©l tambi√©n, pese a la feroz represi√≥n,¬† sea derrotado por el pueblo.¬† ¬ŅQu√© suceder√° ahora en esos pa√≠ses por tanto tiempo dominados por reg√≠menes¬† a cargo de una peque√Īa minor√≠a que es una lujos√≠sima isla en medio de un mar de pobreza denigrante?

A quienes vivimos en este lado del océano, lo que sucede en el mundo árabe no nos afecta en gran medida, por lo menos no directamente. A lo mucho, tratamos de mantenernos informados sobre las repercusiones de los cambios que se están dando, generalmente a un alto costo en términos de vidas segadas por la violencia.  En nuestras tierras hemos superado la época de las dictaduras, varias de ellas tan sangrientas como las actuales del mundo árabe.  No hemos superado, sin embargo, la violencia de la delincuencia urbana, ni la del narcotráfico, ni la del imperio de turno  con su presupuesto militar de 553 millones de dólares para 2012. Y tampoco hemos superado un tipo de violencia que hoy afecta directamente a muchas familias, incluso a muchas que profesan la fe cristiana: la violencia doméstica, mayormente perpetrada por el hombre contra la mujer.

Las cifras de femicidios (o feminicidios) en Am√©rica Latina son alarmantes. Basta citar unos pocos ejemplos en promedios: en Chile hay 1 femicidio por semana; en Uruguay, 1 por mes; en Per√ļ, 12 por mes; en Guatemala, 58 por mes; en Argentina, 1 cada 36 horas. El victimario m√°s com√ļn es pareja o ex pareja, amante, padre, novio o pretendiente de la v√≠ctima. Es, pues, violencia machista, una fatal expresi√≥n de la opresi√≥n de la mujer en todos los √°mbitos de la vida social y en todas las clases sociales. Seg√ļn la ex Presidenta chilena Michelle Bachelet, ‚ÄúEntre las mujeres de 15 y 44 a√Īos, los actos de violencia¬† causan m√°s muertes y discapacidad que la suma de las provocadas¬† por el c√°ncer, la malaria, los accidentes de tr√°nsito y la guerra‚ÄĚ.

A la luz de este terrible terrorismo machista, celebramos que en la Argentina acaba de disponerse, en el √°mbito del Ministerio de Justicia de la Naci√≥n, la creaci√≥n de la Comisi√≥n Nacional Coordinadora de Acciones para la Elaboraci√≥n de Sanciones de la Violencia de G√©nero. Esta comisi√≥n, coordinada por la Dra. Perla Prigoshin, se ocupar√° de profundizar la lucha contra la violencia de g√©nero mediante el establecimiento de sanciones de los distintos tipos y modalidades de violencia contra las mujeres, conforme la normativa nacional e internacional. Asimismo, celebramos la formaci√≥n de ONU Mujeres, la nueva agencia de las Naciones Unidas dise√Īada para empoderar a la mujer y combatir el machismo bajo la direcci√≥n de Michelle Bachelet.

Estas y otras medidas similares que apuntan a combatir la violencia contra la mujer merecen nuestro entusiasta apoyo. Son expresiones de la acci√≥n del Esp√≠ritu de Dios en la sociedad secular, aunque no se reconozcan como tales. Sin embargo, no exoneran a la iglesia de su responsabilidad de formar personas que reconocen que tanto el hombre como la mujer son portadores de la imagen de Dios y que, consecuentemente, no hay lugar para la discriminaci√≥n, menos a√ļn para la violencia, contra la mujer por parte del hombre.

 

Fuente: Fundación Kairos: http://www.kairos.org.ar/blog/

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