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SIN ÁNIMO DE OFENDER / POR JORGE FERNÁNDEZ

La otra bofetada de Will Smith

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Tras el lamentable episodio que protagonizó en la Gala de los Oscar este domingo, el actor se disculpa públicamente y con ello “abofetea” a quienes aplaudieron y justificaron su comportamiento

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Will Smith con el Oscar al Mejor Actor Principal que obtuvo ayer por su papel en "King Richard"

(JORGE FERNÁNDEZ, 29/03/2022) Sin excusas ni atenuantes. Will Smith no ha tardado mucho en pedir perdón públicamente por su lamentable comportamiento en la Gala de los Oscar, cuando propinó una violenta bofetada al presentador Chris Rock, a quien también ha pedido perdón.

Lo ha hecho a través de las redes sociales con el siguiente mensaje:

La violencia en todas sus formas es venenosa y destructiva. Mi comportamiento anoche en los premios de la academia fue inaceptable e inexcusable. Las bromas a costa mía son parte del trabajo, pero una broma sobre la condición médica de Jada fue demasiado para mí y reaccioné emocionalmente.

Me gustaría disculparme públicamente contigo, Chris. Me pasé de la raya y me equivoqué. Estoy avergonzado y mis acciones no fueron indicativas del hombre que quiero ser. No hay lugar para la violencia en un mundo de amor y bondad.

También me gustaría pedir disculpas a la Academia, a los productores del show, a todos los asistentes y a todos los que lo ven alrededor del mundo. Me gustaría disculparme con la familia Williams y mi familia King Richard. Lamento profundamente que mi comportamiento haya manchado lo que ha sido un viaje hermoso para todos nosotros.

Soy una obra en construcción

Sinceramente,

Will

Con sus disculpa clara y categórica, Smith no solo amortigua o inhibe en alguna medida el poder destructor de su acto sobre su reputación personal, reconociendo su vergüenza y arrepentimiento, mostrándose humano y vulnerable, sino que de alguna manera avergüenza a quienes le aplaudieron el gesto “por haber defendido el honor de su esposa” (sic), o relativizaron su importancia.

Lo que pasó en esta Gala de los Oscar es objetivamente muy grave. No se puede relativizar.

En un sentido figurado, con su disculpa pública Will Smith abofetea ahora a los que, con mejores o peores intenciones, han aprovechado su acto para justificar, relativizar o normalizar la violencia.

Lo más triste del caso es que muchos de esos comentarios de “apoyo” en las redes sociales provienen de personas -hombres y mujeres- que se declaran cristianos. Para muestra, algunos comentarios que ha merecido en Facebook mi artículo de ayer, titulado “La mosca que estropea el mejor perfume”.

Varios comentaristas enojados han manifestado el “desacierto” del artículo, “la desafortunada aplicación del texto bíblico”, y el error de censurar el comportamiento de Will Smith que “hizo lo mismo que yo hubiera hecho”, “lo que debería hacer todo cristiano si ofenden a su esposa”, etc, etc.

El arrepentimiento y las disculpas públicas de Will Smith, si bien no bastarán para corregir el impacto global de su comportamiento (entre otras cosas porque sus palabras no serán tan virales como su bofetón), sí bastan para poner en evidencia a muchos de los que empatizaron públicamente con su acto.

Tampoco han faltado quienes me han recomendado callar porque “los cristianos no deberíamos hablar de las cosas del mundo” (sic).

Imagino que estos últimos no ven el fútbol, ni miran películas ni series de televisión, ni escuchan la radio ni los informativos porque “son cosas del mundo”. Yo sí veo la tele y miro el fútbol, aunque no veo la Gala de los Oscar nunca; no porque sea algo “del mundo”, sino porque no me interesa. O no me interesa tanto como para quedarme despierto la madrugada de un día lunes.

Pero sí me interesa lo que pasa en el mundo, porque soy cristiano, soy pastor y evangelista. Y aprendo de Jesús y de Pablo que, no solo “estamos en el mundo”, sino que debe interesarnos “lo que pasa en el mundo”, lo que la gente del mundo piensa y dice. Que podemos comentarlo y tener una opinión, cuando corresponda, que sirva a la gente para reconocer el bien y el mal, y acercarse a Dios (quien lea mi artículo comprobará que toda la reflexión conduce a ese propósito, esté mejor o peor logrado).

Y lo que pasó en esta Gala de los Oscar es objetivamente muy grave. No se puede relativizar. Como muchos han señalado, el impacto en millones de jóvenes (y no tan jóvenes) de todo el mundo, del mensaje que traslada un referente como Will Smith con su comportamiento violento, nos hace retroceder décadas en lo que a educación en valores se refiere. Quienes desconozcan el impacto de la influencia de estas celebridades mediáticas en los valores a escala global, pensarán que exageramos. Yo no lo creo.

Por eso me escandaliza que haya personas que se declaren cristianas y no entiendan que normalizar la violencia (relativizándola, no dándole importancia o aceptándola en, "depende qué casos") es contribuir a su legitimación.

Un siglo atrás los “duelos de honor” tenían la bendición de nuestra cultura occidental. Estaban legitimados. Conforme la civilización ha ido avanzando, en buena medida por la influencia del cristianismo en Occidente, consideramos los antiguos duelos de honor una forma incivilizada y bárbara de dirimir las ofensas. Sin embargo, eso que decimos “porque hoy es lo políticamente correcto”, está en conflicto con nuestros instintos primarios, en los que aún subyace de forma más o menos inconsciente la aceptación y justificación de la violencia y del “ojo por ojo”.

Ahora ya no nos arrojamos un guante, pero el “eso no me lo dices en la calle”, o “te espero afuera”, todavía forman parte de nuestras costumbres cotidianas sin producirnos el menor sonrojo. Violencia normalizada, que luego aflora en los campos de fútbol, en las relaciones de pareja (violencia de género), en las escuelas (acoso escolar), en los parques y plazas de nuestras ciudades (pandillas juveniles)... ¡y en las redes sociales!

yo2Por eso digo que, el arrepentimiento y las disculpas públicas de Will Smith, si bien no bastarán para corregir el impacto global de su comportamiento (entre otras cosas porque sus palabras no serán tan virales como su bofetón), sí bastan para poner en evidencia a muchos de los que empatizaron públicamente con su acto.

Mucho ánimo, Will. Por mi parte, disculpas sinceras aceptadas. Y ¡ten en cuenta el consejo de tu amigo Denzel Washington! O mejor aún, este consejo apostólico: "Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros" (Santiago 4:7).

Y enhorabuena por esta otra bofetada, a los normalizadores de la violencia.

Dios te bendiga.

© Jorge Fernández Basso – Madrid, 29 de marzo de 2022

© 2022. Este artículo puede reproducirse siempre que se haga de forma gratuita y citando expresamente al autor y a ACTUALIDAD EVANGÉLICA. Las opiniones de los autores son estrictamente personales y no representan necesariamente la opinión o la línea editorial de Actualidad Evangélica.

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