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Teologías del Sur. El giro descolonizador

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Teologías del Sur. El giro descolonizador. Juan José Tamayo Acosta.-  Ed. Trotta (Madrid: 2018)

(MÁXIMO GARCÍA RUIZ*, 22/02/2018) |   Que Juan José Tamayo (Amurrio, Palencia, 1946), es un teólogo transgresor, es algo ya superado y asumido tanto por sus numerosos seguidores en Latinoamérica como en España y aún en otros países a cuyas lenguas ha sido traducida su obra. Transgresor en el sentido de que no se somete a tradiciones, normas o exigencias convencionales, bien sean provenientes de la jerarquía o bien sean producto de la pereza intelectual de quienes se conforman con amoldar su reflexión teológica a los cánones ya establecidos y formalmente aceptados.

Tamayo es un teólogo que permanece atento al grito de los pobres de la Tierra, una atención que le ha convertido en un analista preciso y certero de la realidad sufriente del Sur, es decir, le ha permitido tomar plena conciencia del clamor de las clases marginadas y sometidas; atento, pues, a la realidad sufriente de las clases populares. Esta percepción de la realidad es la que le ha permitido elaborar una teología práxica, fuera del encorsetado universo de la teología de despachos, motivado siempre por su identificación temprana con la teología de la liberación.

Juan José Tamayo es doctor en Teología y doctor en Filosofía. Dirige la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones “Ignacio Ellacuría” en la Universidad Carlos III de Madrid, además de ejercer la docencia como profesor invitado en numerosas universidades nacionales e internacionales. Es secretario general de la Asociación de Teólogas y Teólogos Juan XXIII y miembro de otras instituciones y entidades nacionales y extranjeras. Es autor de numerosos libros e infinidad de artículos publicados tanto en medios religiosos como seculares.

Una de las plataformas más eficaces en las que se ha proyectado el teólogo Juan José Tamayo ha sido los treinta y seis congresos de teología organizados por la Asociación de Teólogas y Teólogos Juan XXIII. En la persona de Tamayo se ha sintetizado el alma mater de estos concilios: Casiano Floristán, José María Diez Alegría y Enrique Miret Magdalena, con los que el propio Tamayo dio inicio a dichos congresos y, en su calidad de secretario general, viene impulsando con reconocida eficacia.

En su muy extensa bibliografía, Juan José Tamayo deja constancia de cuáles son los temas básicos de su reflexión teológica: liberación, fundamentalismo, interculturalidad, feminismo, ecología y religión, indigenismo, diálogo interreligioso… En todos estos temas trasciende un respeto profundo a los derechos humanos. Uno de sus planteamientos recurrentes, al analizar la caduca teología del Primer Mundo y sus efectos, es que “otro mundo es posible” y, a tal fin, ha dedicado una buena parte de su reflexión teológica.

Tamayo ha profundizado en el mundo árabe-musulmán, descubriendo “la otra cara del islam” y sus aportaciones al diálogo interreligioso, tomando conciencia de que existe una teología islámica de la liberación. A raíz de la publicación por Trotta en el año 2009 de su libro Islam. Cultura, religión y política, le fue concedido el Premio Mundial Presidente de la República de Túnez para los Estudios islámicos.  Dicho premio reconocía la importante contribución del teólogo español a la consolidación de la imagen del islam y al reconocimiento de su carácter tolerante, basado en los principios de moderación, solidaridad y ayuda mutua.

Liberado, pues, de todo tipo de dogmatismos, ha elaborado una nueva teología del diálogo, en manera alguna reducido al mundo cristiano, sino proyectada a mantener una relación dialógica con cualquier otra religión, buscando contribuir a crear ese otro mundo posible.

En su exhaustivo y certero análisis sobre los desafíos que afrontan hoy en día las religiones, señala en el libro que comentamos los siguientes:

> La pobreza estructural y la creciente desigualdad.

> La globalización neoliberal excluyente.

> La pervivencia del patriarcado.

> La depredación de la naturaleza.

> El armamentismo, el terrorismo global y la construcción de una cultura de paz.

> El choque de civilizaciones.

> La proliferación y el fortalecimiento del fascismo social.

> El imperialismo cultural.

> La mercantilización de la vida.

> El fundamentalismo religioso.

> La cultura de los derechos humanos.

> Las diferentes formas de increencia religiosa.

> La posmodernidad.

> Las migraciones y sus respuestas.

> La justicia cognitiva global y la justicia cognitiva alterglobalizadora.

> Los modelos capitalistas de desarrollo y progreso.

> El colonialismo, el neocolonialismo, los movimientos descolonizadores.

jjTamayo

Juan José Tamayo. Teólogo.

Será precisamente el desafío del colonialismo en el que el autor se centre fundamentalmente en el libro que comentamos. Tamayo afirma que el complejo de superioridad del colonialismo europeo, le incapacita para descubrir los valores culturales, religiosos, éticos y estéticos de otras cosmovisiones y señala los procesos de descolonización puestos en marcha Denuncia el hecho de que la actual filosofía occidental eurocéntrica ni siquiera se plantea las situaciones de explotación provocadas por el modelo imperante en el Norte global, sufridas por el Sur global, señalando como alternativa la descolonización epistemológica que se concreta en la filosofía desde la periferia.

El compromiso epistemológico de Tamayo y su búsqueda de la verdad le lleva a reconocer que existe una gran pluralidad de saberes en el mundo, superando la cosmovisión europea y occidental, constitutivas de la riqueza de lo humano y de la naturaleza. Consecuentemente, ningún saber es absoluto.

El autor de este libro estructura la obra en los temas siguientes: 1) Análisis histórico-critico de las religiones hegemónicas; 2) Análisis de las ecologías emergentes, poscoloniales y decoloniales; 3) Diferentes teologías contrahegemónicas y poscoloniales del Sur global; 4) Teologías africanas, con especial atención a las teologías sudafricanas; 5) Teología negra estadounidense; 6) Teologías asiáticas; y 8) Teología indígena latinoamericana.

Tamayo afirma que son las religiones hegemónicas las que han sido y siguen siendo agentes fundamentales del colonialismo, el patriarcado, la eliminación de la diversidad cultural, religiosa, epistemológica y la biodiversidad. Hace un recorrido histórico señalando el tránsito de las religiones politeístas a las monoteístas, de las religiones del culto a las religiones del libro, de las vinculada a una cultura a las llamadas religiones universales, para entrar su atención en el paradigma católico-romano medieval, el cristianismo colonial en América Latina, el cristianismo colonial en África, el cristianismo autista en Asia, la modernización y colonización del mundo musulmán; para terminar este apartado evaluando la cristianización y occidentalización del concepto de religión y señalar las tipologías hegemónicas de las religiones.

Podríamos decir que Teologías del Sur. El giro descolonizador, es un libro que propone un cambio de paradigma en el relato teológico bajo el giro descolonziador, escrito por un autor en plena madurez intelectual, fruto de una larga época de investigación y reflexión teológica, en el que queda de manifiesto que se trata de una teología de campo, una teología práxica, una teología del compromiso, una teología del diálogo. Tamayo ha volcado en este libro todo su acervo teológico y cultural.

Autor: Máximo García Ruiz*, Febrero 2018.

 

© 2018 - Nota de Redacción: Las opiniones de los autores son estríctamente personales y no representan necesariamente la opinión o la línea editorial de Actualidad Evangélica.

20120929-1*MÁXIMO GARCÍA RUIZ, nacido en Madrid, es licenciado en Teología por la Universidad Bíblica Latinoamericana, licenciado en Sociología por la Universidad Pontificia de Salamanca y doctor en Teología por esa misma universidad. Profesor de Historia de las Religiones, Sociología e Historia de los Bautistas en la Facultad de Teología de la Unión Evangélica Bautista de España-UEBE (actualmente profesor emérito), en Alcobendas, Madrid y profesor invitado en otras instituciones. Pertenece a la Asociación de Teólogos Juan XXIII. Ha publicado numerosos artículos y estudios de investigación en diferentes revistas, diccionarios y anales universitarios y es autor de 21 libros y de otros 12 en colaboración, algunos de ellos en calidad de editor.

 

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La Reforma protestante y la creación de los estados modernos  europeos, 1

Humanismo y Renacimiento

Máximo García Ruiz

 

La creación de los estados modernos europeos, tal y como los conocemos hoy en día, no hubiera sido posible sin la existencia de la Reforma protestante y su correlato, el Concilio de Trento, tal y como veremos más adelante.

De igual forma, la Reforma no hubiera podido tener lugar, en su inmediatez histórica, sin la existencia del Humanismo y su manifestación artística y científica conocida como Renacimiento. Ahora bien, para poder centrar el tema, tenemos que remontarnos a la era anterior, la Edad Media, y poner nuestra mirada inicial, como punto de partida, en la Escolástica, el sistema educativo, el sistema teológico que identifica ese período, así como en el Feudalismo como forma de gobierno y estructuración social.

Para el escolasticismo la educación estaba reservada a sectores muy reducidos de la población, sometida a un estricto control de parte de la Iglesia. A esto hay que añadir que el sistema social estaba subordinado, a su vez, al ilimitado y caprichoso poder de los señores feudales bajo el paraguas de la Iglesia medieval que no sólo controlaba la cultura, sino que sometía las voluntades de los siervos, que no ciudadanos, amparada por un régimen considerado sagrado, en el que sus representantes actuaban en el nombre de Dios.

La Escolástica se desarrolla sometida a un rígido principio de autoridad, siendo la Biblia, a la que paradójicamente muy pocos tienen acceso, la principal fuente de conocimiento, siempre bajo el riguroso control de la jerarquía eclesiástica. En estas circunstancias, la razón ha de amoldarse a la fe y la fe es gestionada y administrada por la casta sacerdotal.

En ese largo período que conocemos como Edad Media, en especial en su último tramo, se producirían algunos hechos altamente significativos, como la invención de la imprenta (1440) o el descubrimiento de América (1492), que tendrán una enorme repercusión en ámbitos tan diferentes como la cultura, las ciencias naturales y la economía. En el terreno religioso, la escandalosa corrupción de la Iglesia medieval llegó a tales extremos que fueron varios los pre-reformadores que intentaron una reforma antes del siglo XVI: John Wycliffe (1320-1384), Jan Hus (1369-1415), Girolamo Savonarola (1452-1498), o el predecesor de todos ellos, Francisco de Asís (1181/2-1226) y otros más en diferentes partes de Europa. Todos ellos, salvo Francisco de Asís, que fue asimilado por la Iglesia, tuvieron un final dramático, sin que ninguno de esos movimientos de protesta, no siempre ajustados por acciones realmente evangélicas, consiguiera mover a la Iglesia hacia posturas de cambio o reforma.

 

No era el momento. No se daban los elementos necesarios para que germinaran las proclamas de estos aguerridos profetas, cuya voz quedó ahogada en sangre. El pueblo estaba sometido al poder y atemorizado por las supersticiones medievales; las élites eran ignorantes y no estaban preparadas para secundar a esos líderes que, como Juan el Bautista, terminaron clamando en el desierto, a pesar de que su mensaje, como las melodías del flautista de Hamelin, consiguiera arrastrar tras de sí algunos centenares o miles de personas. ¿Cuál fue la diferencia en lo que a Lutero se refiere? La respuesta, aparte de invocar aspectos transcendentes conectados con la fe de los creyentes es, desde el punto de vista histórico, sencilla y, a la vez, complicada; hay que buscarla, entre otras muchas circunstancias históricas, en el papel y en la influencia que ejercieron el Humanismo y el Renacimiento. Existen otros factores, sin duda, pero nos centraremos en estos dos.

 

Identificamos como Humanismo, al movimiento producido desde finales del siglo XIV que sigue con fuerza durante el XV y se proyecta al XVI, que impulsa una reforma cultural y educativa como respuesta a la Escolástica, que continuaba siendo considerada como la línea de pensamiento oficial de la Iglesia y, por consiguiente, de las instituciones políticas y sociales de la época. Mientras que para la educación escolástica las materias de estudio se circunscribían básicamente a la medicina, el derecho y la teología,  los humanistas se interesan vivamente por la poesía, la literatura en general (gramática, retórica, historia) y la  filosofía, es decir, las humanidades. Con ello se descubre una nueva filosofía de la vida, recuperando como objetivo central la dignidad de la persona. El hombre pasa a ser el centro y medida de todas las cosas.

 

La corriente humanista da origen a la formación del espíritu del Renacimiento, produciendo personajes tan relevantes como, Petrarca (1304-1374) o Bocaccio (1313-1375), Nebrija (1441-1522), Erasmo (1466-1536), Maquiavelo (1469-1527), Copérnico (1473-1543), Miguel Ángel (1475-1564), Tomás Moro (1478-1535), Rafael (1483-1520), Lutero (1483-1546), Cervantes (1547-1616), Bacon (1561-1626), Shakespeare (1564-1616), sin olvidar la influencia que sobre ellos pudieron tener sus predecesores, Dante (1265-1321), Giotto (1266-1337), y algunos otros pensadores de la época. Estos y tantos otros humanistas, unos desde la literatura, otros desde la filosofía, algunos desde la teología y otros desde el arte y las ciencias, contribuyeron al cambio de paradigma filosófico, teológico y social, haciendo posible el tránsito desde la Edad Media a la Edad Contemporánea, período de la historia que algunos circunscriben al transcurrido desde el descubrimiento de América (1492) a la Revolución Francesa (1789).

 

El Renacimiento se identifica por dar paso a un hombre libre, creador de sí mismo, con gran autonomía de la religión que pretende mantener el monopolio de Dios y el destino de los seres humanos. El Humanismo y el Renacimiento se superponen, si bien mientras el Humanismo se identifica específicamente, como ya hemos apuntado, con la cultura, el Renacimiento lo hace con el arte, la ciencia, y la capacidad creadora del hombre. El Renacimiento hace referencia a la civilización en su conjunto.

 

En resumen, el Humanismo es una corriente filosófica y cultural que sirve de caldo de cultivo al Renacimiento, que surge como fruto de las ideas desarrolladas por los pensadores humanistas, que se nutren a su vez de las fuentes clásicas tanto griegas como romanas. Marca el final de la Edad Media y sustituye el teocentrismo por el antropocentrismo, contribuyendo a crear las condiciones necesarias para la formación de los estados europeos modernos. Una época de tránsito en la que desaparece el feudalismo y surge la burguesía y la afirmación del capitalismo, dando paso a una sociedad europea con nuevos valores.

 

Visto lo que antecede, estamos en condiciones de juzgar la influencia que este cambio de ciclo histórico pudo tener en la Reforma promovida por Lutero en primera instancia, secundada por Zwinglio, Calvino, y otros reformadores del siglo XVI, y valorar de qué forma estos cambios contribuyeron a la formación de los modernos estados europeos.

 

Pero éste será tema de una segundan entrega.



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