POR CARLOS LÓPEZ LOZANO, OBISPO DE LA IERE

Crónica desde la X Asamblea del Consejo Mundial de Iglesias, Busan (Corea), 30 octubre al 8 de noviembre 2013

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Desde el privilegiado escenario donde se celebró la X Asamblea del CMI, el obispo de la Iglesia Española Reformada Episcopal (IERE), Carlos López Lozano, miembro de la Comisión Permanente de FEREDE y único delegado de nuestro país en dicha asamblea, nos envía esta crónica, apenas producida la clausura de este evento internacional que no volverá a reunirse hasta dentro de una década.

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Carlos López Lozano (derecha) junto al arzobispo de Utrecht (centro) y el Obispo máximo de la Iglesia Filipina independeinte | +ampliar

(BUSAN, COREA DEL SUR/Carlos López, 08/11/2013) Concluyó hoy, día 8 de noviembre, la 10ª asamblea del Consejo Mundial de Iglesias (CMI) con un emotivo culto de clausura.

Presidido por los nuevos presidentes del Consejo, el predicador ha sido un ministro anglicano originario de Nueva Zelanda, que ha trabajado durante muchos años en Sudáfrica y que fue víctima de un atentado (una carta bomba) por estar en contra del apartheid. Perdió las dos manos, un ojo y algunas otras partes del cuerpo; su testimonio al final emocionó a todos cuando nos recordó que "es necesario e importante sanar las heridas que hay en la memoria". Un mundo tan lleno de tragedias provoca el odio individual y colectivo; sanar la memoria perdonar y renovarse es fundamental. El culto ha estado amenizado por un magnífico coro de las iglesias coreanas y ha concluido con un mandato a poner en práctica y transmitir a otros todo lo que hemos aprendido en esta Asamblea.

Los últimos tres días han sido días intensos, con tres plenarias dedicadas a la evangelización, la justicia y la paz; en cada una de ellas había diversas intervenciones y mesas redondas; todo encaminado a profundizar en estos temas que deberían ser el centro de la vida de la iglesia.

"MISIÓN Y EVANGELIZACIÓN"

Merece la pena recordar que esta Asamblea ha publicado, después de más de 20 años, un documento sobre "Misión y Evangelización", un texto que guiará la vida y las acciones del Consejo Mundial de Iglesias durante los próximos años; un documento que debe ser presentado a las iglesias y puesto en práctica entre sus miembros.

Por otra parte, cada día hemos podido disfrutar alabando a Dios, siguiendo las diferentes tradiciones cristianas. Cada mañana el oficio divino ha estado asignado a una denominación o Iglesia diferente, desde la Iglesia Copta y la Armenia, hasta la Asamblea de Dios de Corea.

No han faltado tampoco las largas sesiones de procedimientos para enmendar la Constitución del Consejo, para aprobar recomendaciones y declaraciones sobre los asuntos de actualidad etc.

IMPECABLE ORGANIZACIÓN Y AMBIENTE FRATERNO

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El obispo Carlos López, acompañado de los periodistas y observadores españoles en la Asamblea

En cuanto la organización impecable el pueblo coreano, ceremonioso, casi vegetariano, y escandalosamente joven, está preparado y organizado para responder a eventos tan importantes como esta Asamblea y hacerlo de forma más que aceptable. Se cuidaron hasta los más mínimos detalles y, siguiendo la tradición coreana, los participantes en la asamblea recibíamos un pequeño regalo cada día, pues así tratan los coreanos a sus huéspedes.

Finalmente, reconocer que el ambiente de fraternidad y compañerismo, de amor cristiano, de servicio y comprensión mutua, ha estado presente en todas las sesiones. Aunque la delegación española ha estado presidida y compuesta por un solo miembro, el que suscribe esta crónica, hay que reconocer que ha habido algunos participantes españoles que, o bien acreditados como periodistas o en calidad de observadores, han participado en varias de las sesiones. Entre otros, el Secretario de la Conferencia Episcopal para las relaciones ecuménicas y los directores de los centros ecuménicos de Barcelona y Valencia.

En definitiva una experiencia inolvidable que no se repetirá hasta dentro de 10 años y que nos deja por delante el reto de poner en práctica todo lo acordado en esta asamblea. Que Dios bendiga a todos los participantes y los acuerdos tomados para la gloria de Dios y el bien de su Iglesia.

Fuente: Carlos López Lozano, obispo de la IERE

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